
Lo asumo. En este mundo raro, el de arriba te pone puzzles que has de resolver. Depende de cómo reacciones ante ciertos estímulos, se te tratará después. Hay personas que aparecen de repente y si te dejas llevar demasiado, luego puede sonar un "¡¡¡MEEEEEEEEEC!!!" como si hubieras elegido la puerta incorrecta, la puerta que detrás tenía los tigres antropófagos.
Siempre en nombre de la felicidad. Haces las cosas en su nombre, para intentar siempre sonreir un poco más, o simplemente evadirte de ese problema que está sobre tu cabeza cual nubecilla gris tirando a negra. Siempre crees que el amor es la mejor forma de felicidad sin pararte a pensar en otras cosas. Y creo sinceramente que no es el mejor camino, pero sí el más fácil y rápido. Experimentar con amor es mejor hacerlo con gaseosa, está claro, pero es algo que en la vida real no se puede hacer. No vale probar cómo quedaría tu mezcla con otro líquido un poco más azul, como el de los anuncios de compresas. No vale porque no hay marcha atrás.
Haces. MEEEEEEEEEEEEEEECCC. Pierdes. Pero, ey, eres un luchador. Lo intentaste.
Sorry, try again.